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Goles y rayos del fútbol colombiano

Goles y rayos del fútbol colombiano

El fútbol colombiano se encuentra en fuera de lugar debido a los rayos, la mayoría de los estadios presentan un nivel de riesgo que supera los valores tolerables de las normas internacionales. Las medidas de mitigación son urgentes y requieren crear conciencia, generar cultura de la prevención y apropiar tecnología. En Colombia existen el  conocimiento y los medios para lograrlo.

El jueves 12 de abril, al minuto tres de iniciado el partido, Patriotas de Boyacá anotó el gol que le dio el triunfo frente a Rionegro Águilas, con el cual se consolidó en la parte alta de la tabla de la Liga Águila 2018-I en la fecha 14. Sería un gol más de no ser porque mientras los jugadores de Patriotas corrían a celebrar la anotación, el árbitro decidía la suspensión inmediata del partido; la razón, el gol había sido también iluminado por una descarga eléctrica atmosférica sincronizada con una precisión envidiable para el flash de cualquier fotógrafo, lo que le dio para ser bautizado como el “relampagol”.

Entre las 8:00 y 8:15 pm, la Red Colombiana de Detección Total de Rayos, implementada por Keraunos, detectó 17 descargas a una distancia inferior a 2 km del estadio; el relampagol ocurrió a las 8:05 a 1370 m de la cancha.

Cabe resaltar, que desde las 4:00 pm, 4h antes del partido, se estaban detectando tormentas eléctricas intensas en las cercanías. Hacia las 7:28 pm, 32 mins antes del partido, se empezó a detectar actividad de rayos al norte del Aeropuerto Internacional de Rionegro, es decir a tan solo 12 km del estadio, y faltando 10 min para el partido los rayos ya estaban ocurriendo a tan solo 5 km de distancia; es decir, por la seguridad de los jugadores y el público en general; el partido no debió haber iniciado, era previsible, al menos para quienes teníamos la información del sistema de detección, que el próximo impacto podría ser muy cerca, y así fue; el rayo  iluminó el mencionado gol del minuto tres.

Por la misma fecha del campeonato, en la noche del 11 de abril, el partido entre Deportes Tolima y Once Caldas en el Estadio Palogrande de Manizales fue suspendido durante una hora por fuertes lluvias y tormenta eléctrica.

En partido aplazado de la misma fecha 14, jugado ayer jueves 3 de mayo, en la ciudad de Medellín entre el DIM y el América de Cali, el juego fue suspendido en el minuto 2 del segundo tiempo. Según relataron los principales medios “después de que ocho truenos, uno tras el otro, alumbraran el cielo de la capital antioqueña la Dimayor decidió tomar la decisión de posponer el encuentro”; lo anterior revela que las decisiones de suspensión no están sustentadas realmente en acciones preventivas sino más bien reactivas, que no mitigan el riesgo para las personas. Desde este punto de vista el segundo tiempo del partido no debió haber iniciado.

Los casos como el del relampagol se han hecho costumbre en los estadios de Colombia, pero no siempre como casos anecdóticos. El 23 de noviembre de 2017, los periodistas Diana Rincón y Juan Pablo Coronado fueron afectados por un rayo mientras cubrían la final del Torneo Águila en el Estadio Macal de Villavicencio.

“Lo vi porque estaba ahí en mi cara y yo le dije a la asistente: escuché eso antes de que soñara el trueno ... yo me asusté porque quedé con el fastidio en el oído y a los 2 segundos cayó el otro trueno y ese fue el que nos golpeó, yo sentí como un latigazo en la espalda, en la mano y el oído me volvió a quedar vuelto nada, el latigazo en la mano, yo suelto eso y siento como un palazo en la espalda y lo que hago es que pierdo fuerzas y caigo sentada en una nevera y lo que ahí me acuerdo es que me subieron a una ambulancia”

El relato de la comunicadora sirve para ilustrar un factor de riesgo adicional; por su labor, los periodistas están “alambrados” e interactuando con equipos de comunicación: micrófonos, audífonos, cámaras y cientos de metros de cable. El rayo que los afectó ocurrió a 700 m del estadio; por el análisis del caso, puede afirmarse que el rayo posiblemente produjo una tensión inducida sobre los cables de los equipos, que es el efecto indirecto que puede ocasionar un rayo cercano. Además de dañar varios de los equipos (cámaras, tarjetas de audio, etc), la sobretensión sobre los cables produjo lesiones a los dos periodistas que se encontraban en lugares diferentes de la cancha.

“Eso es algo básico, que uno ve la luz y después escucha el rayo pero yo escuché la luz, suena raro pero yo escuché la luz…. no el trueno sino que al ver la luz escuche como ziiii”

Diana Rincón se refería al sonido producido en los audífonos debido a la interferencia electromagnética del rayo sobre los equipos de comunicación y así mismo fueron las sensaciones producidas en su cuerpo por todos los elementos de comunicaciones que tenía además en su mano y espalda.

Las tensiones inducidas que pueden producir los rayos cercanos sobre cables eléctricos o de comunicaciones pueden alcanzar con facilidad las decenas de kilovoltios, lo cual depende de la distancia de impacto del rayo, su corriente y el tipo de cables, pero en todo caso, son efectos suficientes para producir lesiones muy graves o poner en riesgo la vida; y más aún si las personas están expuestas a través de órganos tan sensibles como puede ser el oído.

Los estadios de fútbol deben cumplir con el análisis de riesgo por rayos descrito en la Norma Técnica Colombiana NTC4552 (Protección contra Rayos), en la Norma Internacional IEC62305 (Protection against Lightning), ambas citadas en el RETIE (Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas), que es de obligatorio cumplimiento en Colombia. La evaluación de riesgo depende principalmente de la incidencia y recurrencia del fenómeno (Densidad de Descargas a Tierra - DDT), las características de la estructura, la cantidad de personas en riesgo y el tiempo de exposición.

En 2015 Keraunos realizó el estudio de riesgo por rayos de los estadios El Campín y de Techo para el IDIGER (Instituto de Gestión de Riesgo y Cambio Climático). En los dos casos se cuenta con un número muy alto de posibles personas expuestas, aproximadamente 44.000 en uno de ellos y 4.500 en el otro; pero con un tiempo de exposición relativamente corto que se limita a las horas de afluencia de público al partido.

Como resultado se obtuvo que el Estadio El Campín presenta un riesgo de pérdida de vidas humanas varias veces superior al riesgo tolerable dado por las normas, pero que se mitiga, aunque al límite, al considerar un Sistema de Protección Externa (pararrayos, bajantes y sistema de puesta a tierra) con el máximo “Nivel de Protección contra Rayos - NPR”, es decir, NPR I que tiene una eficiencia teórica de 99% (porcentaje de impactos que es interceptado por el sistema de protección).

En el caso del Estadio de Techo y a pesar de tener una congregación de personas menor, el riesgo obtenido es muy superior y a diferencia del caso anterior, este se mantiene por encima de los niveles tolerables incluso si se instala un sistema de protección con la máxima eficiencia, es decir NPR I; la principal razón: buena parte de las graderías se encuentran a cielo abierto en donde las personas pueden estar expuestas a una descarga directa (a pesar de contar con pararrayos en torres de iluminación las cuales no tienen la cobertura suficiente por la distancia que hay entre ellas) o a los efectos indirectos por rayos que impacten en las mismas torres de iluminación o muy cerca.

Cuando los niveles tolerables de riesgo dados por las normas no se alcanzan con un sistema óptimo de protección externa (pararrayos, bajantes y sistema de puesta a tierra), estas mismas normas consideran incorporar un Sistema de Alerta de Tormentas, que permita reducir la exposición de las personas, es decir, sistemas de detección (con una eficiencia de detección dada) y protocolos de prevención.

En resumen, algunos de los grandes estadios en zonas de mediana actividad de rayos, con grandes estructuras, como es el caso de El Campín, pueden en determinadas condiciones mitigar el riesgo por rayos, aunque con valores de riesgo al límite, mediante el uso de Sistemas de Protección Externa adecuados (pararrayos, bajantes y sistema de puesta a tierra).

Los grandes estadios en ciudades de mayor actividad de rayos como en Barranquilla, Medellín o Cali, no pueden presentar valores de riesgo inferiores a los valores tolerables, sin considerar Sistemas de Alerta de Tormenta y protocolos de acción.

Pero el caso más preocupante, es el de los estadios pequeños, con afluencia de unos pocos miles de personas, pero con estructuras simples, mayormente descubiertas y muchos de ellos en zonas de alta actividad de rayos. Solo por mencionar algunos de los sitios de alta actividad de rayos en donde se tienen estadios de este tipo: el sur del Valle de Aburrá, Barrancabermeja, Cartagena, Santa Marta, Montería, Villavicencio, Rionegro, entre muchos otros. Y más crítica puede llegar a ser la evaluación de las instalaciones de entrenamiento; en este punto es imposible no hacer mención al caso de Germán “El Carepa” Gaviria y Hernán Córdoba.

Rayo registrado en cercanías al Estadio La Independencia de Tunja, 2018-03-24 , 4.01.46 pm. Cortesía Juan Carlos Inampues

En el caso de los Sistemas de Alerta de Tormenta existe la norma europea EN50536 (Protección contra Rayos - Sistemas de Alerta de Tormenta) de 2011, la cual posteriormente dió lugar a la norma internacional IEC62793 , que es muy reciente, del año 2015. Colombia como parte de IEC participa en el desarrollo de dichas normas, sin embargo aún no se han adaptado las normas NTC con dichos cambios y el reglamentos como el RETIE (Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas), que es de obligatorio cumplimiento, aún requieren avanzar en dichos aspectos, no obstante, como norma internacional la IEC62793 puede aplicarse mientras el Reglamento se actualiza.

En la siguiente figura se ilustran la cantidad de rayos que han ocurrido en las cercanías de los estadios de fútbol de la primera división en los últimos cinco años. Con lo anterior se evidencia el riesgo en escenarios de todos los tamaños. Sin contar que no se han incluido los escenarios de la B, otras categorías profesionales, inferiores y aficionadas.

Conclusión:

Todos los estadios de fútbol profesional en Colombia deben cumplir con la evaluación de riesgo por rayos del RETIE y las normas NTC4552 e IEC62305.

Dadas las condiciones de actividad de rayos de muchas de las ciudades colombianas y el tipo de estructuras de los estadios, los niveles de riesgo obtenidos son por lo general superiores a los niveles tolerables, lo que conlleva a que prácticamente todo estadio en Colombia debe tener un Sistema de Protección contra Rayos con el máximo “Nivel de Protección contra Rayos”.

Y, adicionalmente, en un gran número de escenarios, por no decir que en todos, el riesgo no se reduce a los niveles aceptables si no se incorporan medidas adicionales de prevención, las cuales involucran sistemas de medición o información (Sistemas de Alerta de Tormentas), capacitación, socialización y cultura. En este aspecto es esencial involucrar a los árbitros, que son finalmente quienes toman las decisiones sobre la continuidad del partido.

El partido entre Colombia y Chile de la Copa América del Centenario, jugado en junio de 2016 en Chicago, a una latitud en la que la recurrencia del fenómeno del rayo es por lo menos 10 veces inferior a la de las ciudades colombianas, fue suspendido cerca de dos horas, con la evacuación de todas las graderías del estadio, a partir de la alerta temprana de la aproximación de la tormenta, dada por un sistema confiable de detección e información, ¿existe en Colombia la investigación, el conocimiento y la tecnología para mitigar los riesgos?, claro que si.

 


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